Del día que me pidan

Los Bancos del Bicentenario

Posted in Bitácora by Roberto Bonvallet on 23 \23\UTC febrero \23\UTC 2009

Hasta la semana pasada, en el Patio del Cañón de mi universidad había bancos de madera como éste:
Banco de madera verde.

Siempre pensé que estos bancos no eran lo suficientemente modernos. Por fortuna, hace unos días los vetustos asientos de madera fueron reemplazados por los Bancos del Bicentenario™:
Banco cuadrado de cemento.

Yo sé que los nostálgicos eternos, temerosos del cambio y enemigos de lo moderno, arrugarán la nariz y comenzarán a predicar su añeja doctrina del «todo tiempo pasado».

Que los nuevos tienen el respaldo muy pequeño. Que el costo del reemplazo es injustificado. Que no había motivo para quitar los antiguos. Que quién fue el que pensó que sería buena idea poner asientos de cemento. Que son cuadrados, duros, incómodos, feos, pesados, antiestéticos, grises, caros, sin identidad, aburridos, chocantes, artificiales, inusables, hediondos, tristes, bla bla bla.

Pues bien, a los que crean que tener asientos vanguardistas no es razón suficiente para intervenir radicalmente el patio, yo quiero hacerles la siguiente pregunta: si cayera una bomba atómica en Valparaíso, ¿cuáles bancos sobrevivirían? ¿Los frágiles y quebradizos asientos de madera, o los sólidos y macizos asientos de cemento?

Posiblemente a usted se le ocurren mejores argumentos para convencer a los incrédulos que este cambio es para mejor. ¿Cuál es la mejor manera de presentar las ventajas del nuevo mobiliario ante los pesimistas quejumbrosos? ¿Qué virtudes de los bancos futuristas tenemos que destacar? ¿De qué maneras novedosas mejorarán nuestra interacción con el entorno estos maravillosos asientos que el progreso nos ha regalado?

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Así será el fin del mundo

Posted in Bitácora by Roberto Bonvallet on 18 \18\UTC febrero \18\UTC 2009

Son características del hombre educado moderno: usar monóculo, arquear el meñique al tomar té, no ducharse los domingos y tener una teoría propia sobre el fin del mundo. Hoy daré mi primer pequeño paso hacia la erudición presentando mi propia predicción de cómo terminarán nuestros días.

Mi teoría sostiene que el fin del mundo será causado por la industria del petróleo. Esto no es particularmente novedoso, ya que son sabidas las maneras en las que ella contribuye a destruir el planeta y la humanidad.

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Cletopatra

Posted in Bitácora by Roberto Bonvallet on 8 \08\UTC febrero \08\UTC 2009

Finalmente, mi bicicleta ha sido bautizada como Cletopatra, tras una aplastante mayoría en la democrática votación llevada a cabo en este blog, pero principalmente porque el nombre ya lo tenía decidido desde antes de todos modos.

Cletopatra en el mirador del cerro Barón

Como pueden ver, cumplí con la promesa del enchulamiento temático, conservando su color azul original en clara referencia a las aguas del Nilo.

El debate en línea sobre las bondades del nombre reforzó mi decisión, pero comentando sobre el tema en el mundo real, salieron a la luz varias desventajas. Una de ellas, que el nombre suena como «cleptómana»; la otra, que a algunas personas se les lengua la traba y dicen Cletropata. Tendré que aprender a vivir con eso, y espero que la próxima vez que haga una consulta en mi blog, el debate sea más destructivo, para evitar estas omisiones desafortunadas.

Lamentablemente, la noticia feliz del bautizo de Cletopatra se vio opacada por una desgracia. Ayer sábado, ella, pobrecita, sufrió el pinchazo de su neumático trasero. Más terrible que el dolor que ella pudo haber sentido, fue que me quedé con las ganas de salir a pedalear hoy a Concón, como lo tenía planificado hace varios días.

Ahora me encuentro en una situación que ya había vivido antes: después de acostumbrarme a movilizarme en bicicleta a todos lados, volver a convertirme en un ser caminante se siente espantosamente lento. Al igual que Pedro Picapiedra en su troncomóvil, sé que estoy moviendo los pies y que debería estar avanzando, pero sólo veo que las casas del fondo se repiten una y otra vez, y siento que no me he movido ni un centímetro. ¿Le ha ocurrido a usted algo parecido?

Siguiendo con el firme propósito de bloguear una vez a la semana, espero dentro de siete días estar reportando el renacimiento de Cletopatra. Por ahora, este renovado peatón se despide.