Del día que me pidan

Sumar, no cancelar

Posted in Bitácora by Roberto Bonvallet on 30 \30\UTC julio \30\UTC 2009

Hace un par de días aparecieron carteles como éste en los alrededores de mi casa.
Se busca. Perrita amarilla mestiza, tamaño cocker, viejita, camina con la cabeza torcida por enfermedad al oído, se llama Chica.  Se perdió el sábado 25 de julio en el cerro Placeres, sector monolito Diego Portales.  Por favor avisar al 2498609, 74954003, 96203943. $200.000 de recompensa.

Triste situación, por cierto. Al tiro me aprendí los rasgos de Chica por si llegaba a encontrarla, incluso antes de leer sobre la recompensa de ¡200 lucas! (260 euros, 370 dólares).

Me quedó dando vueltas lo de ofrecer 200 lucas por una perrita viejita, casi cocker y que camina torcida. Y me inclino a creer que no es que les sobre tanto la plata a sus dueños, sino que realmente quieren mucho a la Chica, y su ausencia les resulta terrible.

Y también pensaba que si yo encontrara a Chica, de todos modos la habría llevado de vuelta a su casita, aunque no hubiera una recompensa ofrecida. Ver cómo sus amos recuperaban la alegría al volver a verla sería suficiente recompensa para mí. Y de hecho, un «gracias» con cheque y sin sonrisa habría sido decepcionante.

Pero por otra parte, su familia estaba dispuesta a dar el dinero, independientemente de si representa o no un sacrificio para ellos. ¿Debería yo aceptarlo, entonces, llegado el caso? En contraste, pensaba en una peguita que estoy terminando ahora, que requiere más trabajo que devolver una mascota, aunque es menos gratificante para el espíritu, y por la que cobraré menos que eso.

Al final, decidí que si la pillo, no aceptaré el rescate. ¡No soy un cazarrecompensas, amigos! Lo natural es que si encuentro algo y sé quién es el dueño, se lo entrego, y recibo un «gracias» de vuelta. Así es como quiero que funcione el mundo.

Eso sí, a algunas personas le gusta demostrar su gratitud con acciones concretas. No es tan descabellado pensar que podrían insistir en entregarme la recompensa. Yo ya determiné que mi negativa será tajante: me opondré hasta el final.

Pero rechazar la gratitud tampoco es muy cortés. Así que también decidí cómo corresponderé sus agradecimientos: me invitaré a tomar once a su casa. Quienes me conocen saben que invitarme a tomar once es mi manera de demostrar mi aprecio y de manifestar mi amistad. Creo firmemente que nada fortalece los lazos tanto como pechar una rica marraqueta con palta y jamón.

De cierta manera, creo que trocar acto por recompensa es como una cancelación: quedamos a mano y es como que nunca pasó nada. Al contrario, hacer que un acto afortunado traiga consigo un momento grato e inesperado es una suma de cosas buenas para ambas partes. El caso de Chica es un ejemplo pequeño y puntual, pero según mi opinión muchas situaciones cotidianas pueden resultar más felices si nos detenemos a pensar «¿aquí estamos cancelando o estamos sumando?».

Cobrar un frío cheque es algo que se hace una vez no más y de ahí se olvida, mientras que compartir un rato ameno en torno a un tecito calientito trasciende la ocasión. Más aún, quienes me conocen pueden certificar que la primera vez que me invito a tomar once nunca es la última.

Y tú, ¿qué harás cuando encuentres a Chica? ¿Aceptarás las lucas, maldito mercenario? ¿O asumirás la oportunidad de hacer a todos más felices comiendo pancito con mermelada?

16 comentarios

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  1. fsaravia said, on 30 \30\UTC julio \30\UTC 2009 at 11:36 pm

    Bonva, cuando vi el cartel pensé lo mismo… ver la alegría por reencontrarse con el can sería más gratificante para mí que un frío cheque. Claro que – parafraseando al “gran” LH – “por plata baila el mono” (o algo así) y la gente por lo general se motiva más por las lucas que por la real causa. En fin, hay de todo.

    Saludos

  2. Roberto Bonvallet said, on 31 \31\UTC julio \31\UTC 2009 at 12:06 am

    No conocía esa cita, la incorporaré a mi repertorio. Igual sería vaca llegar con la perrita en brazos, tocar el timbre y decir: «hola, por plata baila el mono, así que pasando y pasando» :P

    Quizás tiene más gracia la recompensa porque atrae la atención sobre el cartel, como los que ponen “sexo” en el título. Hay otros avisos de mascotas perdidas que son del porte de una estampilla (los avisos, no las mascotas), que dudo que alguien los vea.

    ¡Saludos!

  3. Julio Araya C. said, on 31 \31\UTC julio \31\UTC 2009 at 1:10 am

    El fin de semana fui a comprar una cantidad importante de paltas al interior, se las regalé, casi todas, a los conserjes, a mis papas, a la mamá de mi polola, a mi vecina, etc. No me interesaba que me dijeran que estuviera “comprando” la amistad, hoy fuimos con mi polola al Hogar de Cristo a dejar ropa que no usábamos. El otro dia vi el cartel de la Chica y ni me había dado cuenta que ofrecían recompensa, si la llegase a encontrar (cosa que lo dudo) me alegraría mas ver la cara de alegría de sus dueños y recibir un inmenso gracias con la cara llena de emoción que recibir la plata… no me sobra, pero si se me llegase a perder una mascota me gustaría que gente de buen corazón me hiciera el favor de buscarla por todos lados que llegar con mi mascota en una mano y la otra mano tendida esperando lucas…

    Creo que el ofrecer recompensa debiera ser un indicador de cuanto uno ama a una mascota y cuanto desea volver a recuperarla, está claro que 200 lukas demuestra bastante cariño de sus dueños para los tiempos que corren…

    • Roberto Bonvallet said, on 31 \31\UTC julio \31\UTC 2009 at 9:21 am

      Por supuesto que no se trata de comprar la amistad. Después de un gesto desinteresado, todos se quedan con un buen recuerdo y un poco más felices :)

      A mí lo que me demostró lo harto que quieren sus dueños a Chica no fue la recompensa, sino que realmente han empapelado el sector entero con carteles. Incluso de un día para otro aparecieron más carteles, esta vez con foto. Realmente deben estar desesperados.

      ¡Saludos!

  4. mave said, on 31 \31\UTC julio \31\UTC 2009 at 1:36 am

    Hipocresías!

    Acaso van a trabajar gratis por hacerle un “favor” a sus jefes y verles la cara llena de felicidad? JA!
    …además, por lo que tengo entendido, Bomba empieza tomando onces, pero termina comiéndose hasta las plantas de los maceteros… Creo que sale más barato regalarle ropa. Y de la cara.

    Devuelve el perro bomba!
    deja de esconderte detrás de este blog y confiesa que raptaste al regalón de esa niñita de ojos vidriosos e inocentes, la cual es favorita de aquella familia adinerada y pudiente de Placeres!

    • Roberto Bonvallet said, on 31 \31\UTC julio \31\UTC 2009 at 9:28 am

      Ah no po, a los jefes hay que cobrarles caro, hacerlos infelices, y además raptarles su perro y pedir rescate. La buena onda queda para el resto :P

      Desmiento tajantemente esos rumores sobre mis conductas oncísticas. Hasta estoy dispuesto a ir a tomar once a la casa de cada uno de mis lectores para demostrarles que no es así. Aprovecho de avisarles que me gustan los huevos revueltos con queso, para que los tengan listos de antemano.

      ¡Saludos!

      • Toby said, on 31 \31\UTC julio \31\UTC 2009 at 9:35 am

        A mi también me gusta el huevo revuelto con queso… Vamos a tener que avisarle a cuchara para que haga una once en su casa

        • Roberto Bonvallet said, on 31 \31\UTC julio \31\UTC 2009 at 10:02 am

          @Toby:
          Cuchara no tiene perro, así que tendremos que raptarle los pajaritos del yogur para cobrarle la once :P

          • dcontard said, on 4 \04\UTC agosto \04\UTC 2009 at 11:46 pm

            Una vez traté de que me invitaran a tomar once a la casa de un amigo usando esta misma técnica.

            Como concecuencia, dicha persona terminó invitándome a tomar once en mi casa y aprovechó de romperme unos vasos de pasada ¬¬

            A que no adivinan quién es la persona de la que estoy hablando. Les doy una pista: el nombre de la rehén era Cletopatra :O

            Así que cuidadito con eso de los raptos, que les puede salir el tiro por la culata.

            • Roberto Bonvallet said, on 5 \05\UTC agosto \05\UTC 2009 at 10:11 am

              En defensa de esta hipotética persona, debo aclarar que el vaso ya estaba viejito y a punto de pasar a retiro. Además tenía tendencias suicidas, y se lanzó por su cuenta al lavaplatos.

              Y me parece que esa vez no fue once sino almuerzo, lo que te dejaría debiéndole una once a este hipotético personaje. Lástima que no sepamos de quién se trata :P

    • Julio Araya C. said, on 31 \31\UTC julio \31\UTC 2009 at 11:35 am

      jajajaja, se notó poquito que te encaaaaaaaannnnnta tu trabajo y que te despiertas con una sonrisa de oreja a oreja para ir al santuario de productividad!

  5. RNT said, on 31 \31\UTC julio \31\UTC 2009 at 11:10 am

    Buenísima entrada!
    Tanto el contenido como los comentarios, están a la altura del dueño del blog.

    Muy de acuerdo contigo Bomba, la satisfacción de ver como vuelve la felicidad en la vida de una familia por recuperar a su perrita definitivamente es mucho mejor que el vil dinero.

    Perfecto para un nuevo comercial de MasterCard® !

    • Roberto Bonvallet said, on 31 \31\UTC julio \31\UTC 2009 at 3:01 pm

      Me haces sonrojar, Renato. Soy simplemente un tipo que rechazó una recompensa por un perro que nunca encontró :P

  6. loquemeahorro said, on 22 \22\UTC septiembre \22\UTC 2009 at 11:06 am

    Pues yo lo he pensado un montón de veces, que ojalá me encontrara al perro/gato de turno para que hubiera un final feliz.

    Yo es que lo de once no sé qué es, pero es buena idea, en vez de cobrar la recompensa, que eso sea “el comienzo de una hermosa amistad”.

    Claro que imagínate que llegas y es una súper mansión, con mayordomo, etc… ¡pues cobraría la recompensa y si además me invitan, pues mejor! :-)

    • Roberto Bonvallet said, on 22 \22\UTC septiembre \22\UTC 2009 at 2:46 pm

      Hola loquemeahorro, gracias por tu visita.

      En Chile, la once es una merienda que se hace en la mitad de la tarde, generalmente con pan y café o té. Lo bueno de tener una comida más que el resto del mundo es que tenemos más oportunidades para invitarnos.

      Si es una supermansión, tampoco cobraría la recompensa, pues luego se vería feo cuando fuera a quedarme por fines de semanas enteros, o un mes completo durante el verano.

      ¡Saludos!


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