Del día que me pidan

Análisis del debate presidencial

Posted in Bitácora by Roberto Bonvallet on 24 \24\UTC septiembre \24\UTC 2009

Debate
Desde el comienzo, tu candidato se vio nervioso, y apeló a los ataques personales cuando se quedó sin nada que decir. Por otra parte, mi candidato no dubitó a la hora de decir las cosas por su nombre y de responder a las acusaciones en su contra.

Tu candidato sólo presentó soluciones parches, sin abordar los problemas importantes. Lo opuesto a mi candidato, que destacó por la coherencia y solidez de su propuesta de proyecto país.

Tu candidato prometió cosas que todos sabemos que son imposibles de llevar a cabo. Mi candidato mantuvo los pies en la tierra, y cada una de sus propuestas estuvo fundamentada en bases sólidas.

Tu candidato llevó un séquito de barristas que sólo se dedicó a destruir el diálogo. No como mi candidato, que se ganó aplausos espontáneos y verdaderos con cada una de sus acertadas intervenciones.

Tu candidato fue demagogo, y sólo dijo lo que la gente quería escuchar. Mi candidato, por su parte, fue el único que supo recoger el sentir de la ciudadanía

Tu candidato demostró que está dispuesto a hacer cualquier cosa por llegar al poder. Mi candidato emocionó por su entrega a la misión de conducir al país.

Tu candidato renunció a sus principios por caerle bien a la gente, y no merece ser presidente por su inconsecuencia. Mi candidato, como siempre, destacó por su entereza valórica y su apego a la ética.

Tu candidato no dijo nada nuevo, y sólo se dedicó a repetir las mismas cosas que hemos estado escuchando por años. Mi candidato, en cambio, demostró tener visión de futuro y capacidad de mirar hacia adelante.

En resumen, tu candidato fue el gran perjudicado de la noche. Y sin lugar a dudas, el gran ganador del debate fue, por lejos, mi candidato.

El porqué de la primavera

Posted in Ñoñerías para todos by Roberto Bonvallet on 21 \21\UTC septiembre \21\UTC 2009

Con este artículo doy comienzo a la nueva sección Ñoñerías para todos, en la que explicaré de manera simple e informal algunos temas interesantes de distintas áreas del conocimiento, como la matemática, la ciencia, la ingeniería, la mecanografía, el tarot y el embalsamado de unicornios, en términos sencillos que puedan comprender la abuelita, el mayordomo y ese primo «especial».

Los que vivimos al sur del mundo recibiremos pronto a la primavera. «Bah, insectos y alergias», dirán los eternos quejumbrosos, mientras los que llevamos alegría en el corazón cantamos: «¡faldas y escotes!».

Pero antes de correr a ponernos nuestro mejor escote, los invito a hacernos la pregunta: ¿por qué existe la primavera? Los ciudadanos de a pie posiblemente pueden elaborar muchas teorías al respecto.

  • Que la primavera comienza porque la Tierra está más cerca del Sol, al contrario del otoño, cuando está más lejos. Lo que tiene absoluto sentido cuando nuestros hermanos del norte, parados sobre la misma Tierra al mismo tiempo, entran al otoño justo cuando nosotros lo hacemos a la primavera.
  • Que la primavera es causada por los insectos y los escotes. Lo que tiene sentido considerando la afición de la gente a confundir causas y efectos.
  • Que la primavera es una conspiración de los yanquis, que tienen tecnología para manipular el clima. Lo que tiene sentido considerando la validez usual de las teorias conspiratorias

La explicación de la primavera es más simple que eso, pero antes hay que aprender un par de cosas sencillas:

  1. la Tierra está inclinada, y
  2. la Tierra gira alrededor del Sol.

Con este conocimiento recién adquirido, pongámonos en los zapatos de nuestra deidad favorita, sentémonos en un sofá marciano y observemos desde lejos un rato al Sol y a la Tierra.

Verano en el norte, invierno en el sur.

¡Qué parcito más simpático! Si no creían que la Tierra estuviera inclinada, esta imagen lo demuestra sin lugar a dudas. Fíjense cómo es el norte el que está inclinado hacia el Astro Rey. Por lo tanto, son ellos los que están en verano, mientras nosotros disfrutamos el frío del invierno.

Ahora recordemos la segunda de las lecciones aprendidas, y esperemos medio año mientras la Tierra realiza su giro alrededor de Amón Ra.

Verano en el sur, invierno en el norte.

¡Oh, sorpresa! Ahora somos los del sur los que estamos inclinados hacia El Caregallo, y recibimos su afectuosa calidez con más gratitud que nuestros colegas de las antípodas. Es, pues, nuestro verano y su invierno.

Pero hemos estado viendo en cámara rápida. En realidad, el cambio es gradual. Si antes era el norte el que estaba inclinado hacia el Sol y después ya no lo está, entonces en algún momento tuvo que dejar de estarlo. ¿Cuándo ocurre este mágico instante?

¡Equinoccio!
Así es. Cuando la Tierra se cruza por delante o por atrás, ocurre un momento en que ni el norte ni el sur están inclinados hacia el Sol. Este evento tan especial se llama equinoccio, y es más importante que tu cumpleaños y tu onomástico, ya que:

  • el día y la noche duran lo mismo durante el equinoccio;
  • el equinoccio es el único momento del año en que es posible parar un huevo, ya que la posición de la Tierra otorga una estabilidad especial a los huevos;
  • y, lo que hoy nos convoca, tradicionalmente el equinoccio marca el comienzo de la primavera (y del otoño, pero hoy no nos interesa).

¿«Tradicionalmente»? Así es: en rigor, el comienzo de la primavera es una farsa. Las estaciones del año están asociadas a las condiciones meteorológicas, y no tienen un día de comienzo y uno de final, como si se tratara de la temporada de patos o la temporada de conejos. Así que si usted se quejó porque hoy empezaba la primavera y no vio escotes, pues sepa que será justamente su aparición la que señalará el inicio de la estación. (Mmm, quizás sí son ellos los que causan la primavera después de todo).

Y para terminar, otra patraña que se nos ha inculcado desde chicos: el equinoccio no es el 21 de septiembre. Como es un fenómeno astronómico, ocurre cuando se le da la gana y no cuando lo indica el almanaque. De hecho, en Chile el equinoccio de primavera ocurrirá mañana 22 de septiembre a las 17:21.

A pesar de las mentiras, los dejo invitados a que mañana todos nos tomemos unos minutos de reflexión a la hora del equinoccio, y aprovechemos la rara ocasión para parar huevos junto a nuestros amigos y seres queridos, ahora que hemos aprendido la verdad sobre la primavera.